jueves, 19 de junio de 2008

El comienzo del Ciclo Opus Rock Dei

En el inicio del ciclo Opus Rock Dei, en la localidad de Adrógue, se presentaron El PerroDiablo y Viva Elástico. Con distintas maneras de aportar energía a un show repleto de problemas técnicos, la filosofía virulenta de los perro, pone en jaque conceptos de desborde emocional y estético del lánguido “old-indie”, a la vez, que su fuerza, también es interrogada por sutilidad y delicadeza, que caracteriza a los Viva Elástico. Así, en el contraste de marcos de acción, la cosa para los perro y Viva fue un digno empate, en el compromiso de que el arte se hace con tacto, garra y pasión.

“Cae la Muralla del Punk Disney”
El frío en junio ya se hace sentir plenamente, más en los suburbios de zona sur como Adrógue. Así, en el Bar Circa, antiguo lugar de hidalgo culto a la música, despotricado actualmente por el mal gusto “new rich” de tosco reggaeton, el ciclo Opus Rock Dei, intenta buscar la fertilidad de que el buen paladar para el arte, y las voces escondidas, de numerosos músicos actuales, tenga su pequeño lugar de gritar presente, en los días actuales.
¿Nunca se preguntaron porque lo feroz y atronador, causa tanta conmoción que en su impacto nos atrae quizá por magnetismo, o tal vez por que detenta una vitalidad y fortaleza que en la diferencia percibida, nos sentimos diminutos, casi inválidos con piernas?.
PerroDiablo, insmicuido en una propuesta de utilizar a la música, como remedio caústico visceral, para paliar el desacato “naif” de floggers, y rockeritos de pelos de algodón, y sólo logran enraizar una nueva filosofía de vida, que pareciera querer narrar un chiste verde de “Jaimito” en plena Isla Maciel.
Lo diétetico, el perdón, no entra en la construcción de tormento emocional que pregona El PerroDiablo, y así, como nos asusta y a la vez, hipnotiza un trueno, Doma, (voz de los Perro), causa similar impresión. En su sagacidad por intentar desbordar al espectador, realiza un uso del teatro interpretativo “New Dadá” de los 60’, en dónde, el actor, (en este caso el cantante de PerroDiablo), logra un lucro redituable para con el “acting”, al lograr que el juego paródico de emisor-receptor, se torne paródicamente agresivo para el oyente, pero simbólicamente depositando el concepto de que el rock vive, siempre que de alguna manera incomode.
Asustadas, las “ovejas groupies indies”, el cacique Doma, recorrió a pura gestualidad todo rincón del Bar Circa, mostrando que los fortines de comodidad, siempre pueden ser incinerados, más allá del contexto o lo que el dueño del rancho dicte. Así a puro aguijonazo envenado de guitarra, repasaron temas como “Rebote”, “Todos los No”, hasta el beligerante “Malas Preguntas”, (el del ya archimencionado estribillo “Esto esta lleno de putos”). Así, algo quedo en claro, si bien los desbordes que caracterizan a los perro, a veces pueden causar malestar con dueños de equipos técnicos, su actitud de despreciar el “vampirizaje” de “abrazo de judas”, y que todo “está bien en el rock”, en realidad es una cruzada paliativa para separar lo que “si”, se nutre de sangre vigorosa, del “no”, de aquellos corazones que solo parecen bombear vinagre, para que el público de vez en cuando, pueda despertarse de su médium como escucha, y pasar a posarse en un plano de mayor desafío con la música y consigo mismo.
¿Para causar estupor, siempre es necesario el bisturí o, la fineza y sutilidad también puede generar un lazo de reconversión y nueva existencia para el arte?.
Acá, como contraste aparente en musicalidad y energía, pero en plena paridad en el compromiso de conllevar un discurso decente, personal y auténtico, aparecen los Viva Elástico.
Encabezados por la voz melancólica y de grito enraizado entre la desesperación del ávido de conocer nuevos mundos, pueblos, destinos y amores, los Viva, cumplen bien el protocolo de entregar algo del vuelto de humildad, dentro del espectro del rock, de contar historias románticas, suburbanas y de cierta ensoñación terrenal.
Así, repasaron temas como “Somos tan Felices”, “Imágenes de Amor”, “Las Motos” y “Volvió a Casa”. Así, las antes “ovejas groupies” asustadas, y que tanto aparentan gustarle el amor, pero en los hechos, solo suelen molerlo a palos, se arrimaron al escenario, atraídas por la música “hemingwayna” de los elástico, pero sumidas en el placer de la seguridad, aunque en el fondo su capacidad de comprender el desafío de aprender a volar, aterrice plenamente en la constipación mental.
Algo hay que entender con los Viva, se trata de lindas canciones, si obvio, pero de una construcción que figuran claramente en el apéndice de lo desgarrador, fuera de todo artilugio estético, que hacen al “Punk Disney” de hoy.
Entre el trueno y la brisa, entre la aparente paliza y la deliciosa caricia, no hay diferencia, solo son diferentes maneras de contar una verdad al mundo. Así, en las narraciones que en realidad son simplemente canciones o pedazos de un actual mundo asustadísimo por el compromiso o los riesgos serios, tanto los perro, como los viva, navegan siempre a buen puerto, ese que se encuentra en cada acorde de sus canciones y en cada arteria de sus corazones.

Bernardo Damián Dimanmenendez

Otro Jueves en el Ciclo Opus Rock Dei

En Adrogué y a pleno candor musical se presentaron las agrupaciones Mármol R y Soundblazter. Con la capacidad de otorgarle a su música una dosis personal que apunta a visualizar gemas emocionales de visiones diarias, palpables y febriles, la cáscara de cómo se descubrió al barrio y el conventillo que el mismo genera en los 90’, cambia de forma y color a través de sonidos y narraciones más contemporáneos.

“Colonos de una nueva religión”
El rock es un género musical, y como todo arte expresada, esta tiene mayor o menor validez según como sus practicantes puedan ostear horizontes no esperados. Así, como Cólon descubrió América, hoy en día, parecen pocos los músicos que detenten una actitud colónica a la hora de conquistar nuevas tierras musicales.
Si bien todo pareciera estar hecho en el rock, siempre hay margen y nunca se debe perder la esperanza desde un plano de “retroacción”.
Así, dentro de la situación de emergencia que vive un país cada vez, más sumido en la tosquedad de tacto e imaginación, (producto de la pauperización económica y cultural), por lo general se termina recayendo, en dos posturas en la música: la demagogia purista de la repetición de formas, o en la indulgencia que termina generando agentes encubiertos de la SS, sonora, lejos de lograr un producto que mixturize la “picaresca” criolla, con atrayentes universos sonoros foráneos.
Mármol R y Soundblazter rompen con todo este presupuesto de blanco o negro, comprendiendo que en la música, la poliformidad creativa debe tener primacía.
Si hace tan sólo 7 años atrás el grito de Cristián Aldana: “La Cumbia es una mierda”, quizá ofuscado por no poder marcar el nuevo rock argentino noventero, a toda una generación que termino levantando banderas laxas y populismo de bajo calibre, era un caballito de batalla digno para la post alternatividad, hoy las cosas han cambiado rotundamente.
Primeramente, si la alternatividad se nutre de cierto background musical anglófilo, es de tener en cuenta para los músicos locales, que muchos de los “song-writers” británicos, forman parte del típico inglés que no replantea mucho su existencia filosófica, ni sus consumos culturales, sino solo hace música porque es lo que más atrapa en la vida, (tenemos el caso de los Happy Mondays, Stones Roses en los 80’ y de Oasis en los 90’).
Entonces la dicotomía cumbia o popular, igual retrógrado o grasa, queda nulificado porque cada expresión tiene un contexto para decodificarse. Así, si uno abre la imaginación, no pareciera haber mucha diferencia entre la manera de sentir la vida de un integrante de Flor de Piedra y un mientro de los Happy Mondays o Stones Roses.
Utilizando ese concepto de que lo popular forma parte de una manera auténtica de expresar un estado de cosas, pero llevando al magma de su corazón de sonidos y vivencias personales, Mármol R, lapida todo cipayismo foráneo y todo chauvinismo nacionalista, a través de un “Tropi-Madchester”, que narra, canciones de furioso desencanto sentimental como “Así no se mata a un Criollo”, serenatas entre densidad e ironía como “Rita” o “Siempre hay rincones”, y también hay lugar para la canción “Beach” (siempre en la clave ochentera madchester de orientar sus ondas sonoras), como “Me Molestan” o “Qué Otra Función del tiempo”.
La electrónica con las raves de inicios de los 90’, y su evolución en trip-hop, o Drum and bass, logró que la energía de “punkitud” del grunge también pueda practicarse sin necesidad de tantas guitarras. Así, Prodigy, evolucionó y en sus primeros Lps como “Experience” o “Music for the Jilted Generation”, ya definía un universo cyber punk.
Soundblazter, oriundos de Lomas, platenses por adopción, pareciera gestar, a través, de una relectura del dub electrónico, del regio rock experimental y porque no también del Drum and Bass, una patología creativa dónde ser periférico y del conurbano, es expresada a través de energéticos samples collages musicales.
Así, orientados a que la electrónica es un género popular, pero sin hacer de esto un unicato de solemnidad, logran conjugar un mundo propio, que mezcla la emergencia de ser desplazado, con un “Kitsch” escénico visceral, directo, y sin pausas, dónde la puerta a lo festivo o “el agite”, está abierta a cualquiera que pueda entender la música por fuera de líneas puristas y sin necesidad de falsa congratulación hacia el espectador, sino por el contrario, asaltándolo todo el tiempo, sin otorgarle respiro alguno.
Así, entre otros, pasan como dinamitas hormonales “Play”, “Vía Circuito”, “Radio Studio Dance”, hasta llegar al final con “Visiones de Pablo”.
En síntesis, Mármol y los blazter`, son retazos positivos, de una comprensión del rock que ya no busca la jactancia de la novedad por la novedad, sino que desde un concepto “neo”, metamorfosea su identidad, para que el gusto criollo, suburbano, barrial y palpable para cualquier joven o persona que transita la universidad de la vida, no quede huérfano de referentes musicales que viven un presente tan impredecible como ellos mismos.
Para ello, la función de colonizar nuevas maneras de comprender a la música, es la expedición obligada de Mármol R y Soundblazter, para que una nueva “América Musical”, puede ser disfrutada por todos, y a la vez, perderse en un discurso, que no discrimine géneros musicales, ni estéticos.

Bernardo Damián Dimanmenendez