lunes, 2 de junio de 2008

Marmol R arrasa en Turdera

1. ¿Por qué Mármol R?
2. ¿Cómo definirían su música?
3. ¿Qué bandas de la actualidad les parecen interesantes en el plano local y en el internacional?
4.La “insatisfacción” ya sea sexual, temporal y contextual, sumado al nombre de la banda, hablan como si se tratará de un paraje musical, dónde hay “deseo roto y pisoteado”. A partir de esto, ¿su música se construye de una mejor manera frente a la decepción de la experiencia práctica o lo álgido también es importante en su
fuente de inventiva?
5.La mujer claramente es expuesta como un “yin” negativo, en dónde solo lo efímero a ella puede confiarse. Resumiendo, el “dolo romántico”, ¿no esconde por momentos en sus letras, cierta oculta perversión, por el solo hecho de no poder acceder a ciertas “dosis” de necesaria misoginia?
6.Mármol, es como el lado “B”, de la elegante Adrogué, en el sentido que sus casas son más humildes y a la vez hay, un menor narcisismo como sujetos sociales. ¿Estaría en lo correcto y por qué, si digo que la música de Mármol R, tiende un puente a una cultura vecinal “amiguista”, en lugar del “cocktail” de reviente que históricamente levantó el “Adrogué Sound”, dónde por ejemplo se enmarcaron Victoria Mil y otros?
7. ¿Cuáles son las metas o expectativas a futuro?


1Mármol R remite a nuestro barrio, a una contradicción, a un barrio con zonas bajas y altas, residencial y no tanto. Es una reivindicación de lo barrial como forma casi fenecida de construcción de identidad. También es una burla a Belgrano R.

2Nuestra música es un reflejo de la época que vivimos: pueden parecer alegres y risueñas pero encierran una tristeza subyacente. Es decir, es una época, la actual, cambiante donde pasás de la alegría a la tristeza en pocos segundos.
3En el plano local nos atrae Slalom, Frescolate, Michael Mike, Placer, Los Reyes del Falsete, Viva Elástico, Norma, Emisor, Soundblazter y los Decadentes, desde siempre. Y de afuera no estamos muy interesados por lo que está pasando ahora. Sí nos gustan Happy Mondays, Stone Roses, The Clash y Big Audio Dynamite, Lee Scratch Perry, New Order, entre muchos otros.

4 Generalmente, en la realización de toda obra artística, siempre juega una falta, un vacío que se trata de llenar pero es llenado. Y esa incomodidad es la que genera la producción y su efecto. Toda canción así sea una melodía muy pegadiza tiene que incomodarnos o hacernos reaccionar en algún punto. Nuestra forma de crear está muy relacionada con eso, es decir, con la "insatisfacción" y el deseo no concretado. Por ende, las minas que nos rebotan, rebotaron y rebotarán.

5 Misóginos no somos, el problema es que amamos demasiado a las mujeres, entonces, el no concretar, a veces, nos desespera. Sí, hay cierta perversión en las letras, en los sonidos y en el groove mármol. La perversión hace un poco más divertida nuestra existencia.

6 Sí, claramente nuestro hedonismo no necesita de drogas. Y marcamos una diferencia con esa concepción muy de los noventa del reviente. Hoy, para hacer rock no necesariamente tenés que ser un reventado. Más allá de que a nosotros nos guste o no esa escena.
Con respecto a lo barrial, Mármol marca una diferencia que es característica nuestra, debido al barrio en el cual vivimos. La localidad de José Mármol no es igual a Adrogué si bien las dos están muy cerca. Mármol es más tranquilo y vive en un eterno domingo, hay muy poca gente en la calle a diferencia del más citadino Adrogué.
Igualmente, nosotros no sobreactuamos esa diferencia, no tenemos los clichés del rockstar ni tampoco los del antirockstar.


7 Este año queremos tocar y tocar y poder grabar un disco, esa sería nuestra meta. Más allá de ese objetivo, no estamos dispuestos a dejarnos el bigote para lograrlo (risas).


Gracias Berna!!!

La Bomba Sucia

“La Bomba Sucia” de El PerroDiablo, podría ubicarse en la línea de pedidos de haberes renovadores para la juventud argentina, y que marcando una línea cronológica podría comenzar en el primer disco de Los Violadores, en el “Patria o Muerte” de Don Cornelio y la Zona, o en “En el Simpatía por los Demonios”, de Demonios de Tasmania.
La diferencia se va a dar porque el reclamo aquí efectuado, no va a pasar por la opresión dictatorial, (Los Violadores),falencias democráticas (Don Cornelio) o sobredosis de demagogia cultural.(D.D.T.), sino por querer demarcar al rock, como un discurso directo, plano y arrollador contra cualquier hibridez cultural o frívola ideología.
Ya desde el arte de tapa, (con el camión Mercedes Benz a punto de arrollar a un esbelto y semidesnudo cuerpo femenino a bordo de un moderno monopatín), los PerroDiablo recortan una especie de musicalidad “tunera”, dónde cualquier aerodinámica estética y cómoda para la música será arrollada, sin pedir perdón y tampoco sin medir grado alguno de lesión.
“La Bomba Sucia” pareciera entonces, un alarido misógino de “white trash” criollo, que funcionaría como remedio caústico para paliar el “vampirizaje” artístico, espiritual y filosófico que baña a gran parte del mundo musical de hoy en día (público inclusive).
Ya desde el primer tema, “Invasión Infinita” y a partir de un decálogo de riffs, punteos y acordes de rock “garage”, “punk” o “country-hard”, la ruta sonora de los PerroDiablo, se despliega de manera unidireccional fuera de todo estéril intelectualismo y como mostrando a esa “otredad”, (mujeres, música pop, ghettos estéticos y snobs), como algo que en lo posible debe ser denostado o al menos modificado.
A la vez, ese otro mundo calumniado, sirve conscientemente como “magma” creativo para su venenosa poesía que pareciera narrar imágenes escabrosas y escatológicas que asoman ante la falta de alguna línea moral que clarifique el andar de los jóvenes por el siglo XXI.
Las letras de Doma, parecen estar impregnadas de beligerante veborragia dejando a cada frase heridas sanguinolentas, que son profundizadas por las guitarras (Chaume y Manu), y la latosa base que conforman (Alfhonse en batería y Pata en bajo). Así cada uno cumple su rol “de verdugo con cuchilla bien afilada”, para que la música tome una combativa línea y se adapte perfectamente a las tajantes imágenes narradas por Doma y su agitada voz.
El recorrido aplanador sin retorno que se va desarrollando al escuchar el disco, parte de una desenfadada insurrección en la cuál, se van a ir cotejando de manera personal y autárquica, experiencias sensoriales y sexuales de todo tipo.
Si Federico Moura cantaba su oda a la masturbación describiendo “mieles y lunas entra las manos”, Doma y los suyos van a destilar un sabor paródico más rancio y crudo. Así al hablar de neurosis fisiológicas, más que una metáfora del lenguaje, lo que hacen es utilizarlo a este mismo, como un simple elemento al servicio de su “motín” artístico. Vale como referencia de esto la letra de “Rebote”: “Pervertí tus rebotes en mi imaginación, trazos desenfadados, trazos de sedición. Me estas convirtiendo en un arquitecto de los pretextos”.
La aceleración musical impresa por los PerroDiablo, brinda indicios ciertos de la falta de un contexto armónico y claro, para el desarrollo de algún tipo de sociabilidad amena. Entonces recortados, defenestrados y chamuscados por el frenesí del posmodernismo, la vivencia es puro presente, sin temor al dilema moral a posteriori. Como ejemplo válido, de todo esto, asoma uno de los mejores temas del disco, “Todos los No”. Pieza musical que esta en la frecuencia de “tunning” que asoma por la tapa del disco, y cuya sonoridad se asemejaría a una especie de “sudestada” de pleno arrojo “Hoolighan”. La letra se acopla con osadía al dial y dice: “Algo rebelde, contagiosa, decidida, nocturna fragilidad cretina. Te invito al ciclón con un señuelo, bebamos espíritus ajenos, en el desorden del asiento trasero. Ella dijo que sí, que sí..., ella dijo que...”.En una época donde la planicie de acceso a la música, que se da a través de la internet, rompe con el ritual que antes enmarcaba al oyente y banda, surgen cofradías o subulculturas musicales laxas y oscilantes hacia un cierto ladinismo espiritual. El PerroDiablo no solo las cruxifica a través de su música, sino que además levanta su bandera fálica virulenta, para demarcar bien lo que va, de lo que no. Así corrosivamente, aparece, “Malas Preguntas”, en dónde a través del “esto esta lleno de putos”, de su estribillo, vacunan mortalmente con su cepa artística, cualquier “gripe” ideológica que atañe al rock y al coventillo, que el mismo genera. El resultado de las mayorías de las prácticas musicales actuales da generalmente por resultado, los “ni”, o “so”. “La Bomba Sucia”, representa todo un paso adelante, en función de cómo impunemente toda esa agria sensación, que pareciera marcar en serie todo tipo de forma expresiva musical, es negada a través de un “Si” rotundo. Eficacia que se enmarca en la actitud de sus integrantes de tomar el toro por las astas, demarcando la ideología que recorren sus venas y que sin pedido de licencia alguna,“vomita” atrevidamente al oyente Tal vez, para Doma y los suyos, el quid de la cuestión pase por atravesar la bronca sobreponiéndose a toda pestilencia moral, intentando construir su propio lugar en el mundo, más allá de que en el fondo este siga girando de la misma forma

Bernardo Damián Dimanmenendez

EL SUR ESTA UNIDO

107 FAUNOS y LOS REYES DEL FALSETE

El pasado jueves las agrupaciones 107 Faunos y Los Reyes del Falsete, se presentaron en el local platense, Pura Vida. En la música desprendida de ambas agrupaciones, la noche fue feliz, especialmente por la sapiencia para conjugar palabras, sonidos e imágenes que hacen de la juventud un momento dorado. Así sangre, alegría y emociones brillan con el grato resplandor de que lo mejor siempre esta por venir.

“Días Dorados”

El jueves el frío en la Plata era intenso, como suele ocurrir por esta época en la localidad de las mil y una diagonales.

En el bar Pura Vida, pasadas las 2 de la mañana, era tiempo para que los 107 Faunos y los Reyes del Falsete, apacigüen la baja temperatura y calienten los cuerpos música mediante.

Los primeros en presentarse fueron los 107 Faunos. Agrupación que acaba de editar su reciente LP, denominando “Cumpleaños”, y en dónde a través de melodías festivas bien trabajadas a través de las guitarras, continúan el legado indie, iniciado en los 90’, por bandas foráneas como Pavement o Yo la Tengo, y que tuvo su aggiornamiento en el plano local, a través de agrupaciones como Suárez, entre otras.

Así, a través de letras plenas de imágenes de recuerdos de momentos altivos para el espíritu humano, abren con “Helicópteros”, para luego continuar con el cover de la agrupación Koyi Kabuto, “Pelícanos”, “Jhon Henry”, y cierran esta primera parte del show, con “Micrófonos”.

Si bien pareciera haber una continuación del legado indie, (o mejor dicho actualización ), en la música de los Faunos del legado de filosofía slacker (ese que habla del abatimiento espiritual, tirado en la camada mirando tv constantemente), hay sugerentes indicios de que el brillo catódico del televisor, se vería modificado, por los destellos radiantes del Sol, y su luz natural, enmarcando las emociones y vivencias en un contexto de búsqueda más armónico y de menos agarofobia doméstica, (quizá la excepción pareciera ser la letra de “Jhon Henry”).

En “Días Dorados”, el homenaje al joven y suicida poeta platense Francisco Lopez Merino, es un claro ejemplo de esto, al mostrar en la melancolía y ganas de que los tiempos del poeta idealista vuelvan. Los “pinos bioluminiscentes”, que describe la letra, son una clara referencia al lugar, en dónde se encuentra la estatua homenaje a “panchito”, el parque Pereyra Iraola.

Pequeña Honduras”, pareciera ser la síntesis perfecta de lo mencionado. Partiendo de elementos grotescos, (medallones gurú) o comunes, (lapiceras mordisqueadas), lo que premia la experiencia perceptiva, es el sol, no las sombras del derrotero del auto-encarcelamiento doméstico.

Así, pasan finalmente “Muchacho Lobo”, y también hay lugar para imágenes de sumergimiento acuático urbano, como “Calamar Gigante Nº8”, (legado iniciado por Bochatón en Peligrosos Gorriones, utilizando metáforas amorfas, para explorar desesperanza o abatimiento).

Finalmente cierran con “El Elmo”, demostrando carácter autárquico como contemporáneos trovadores a través, de dulces melodías de guitarras, dúctiles arreglos de teclados y voces.

Más tarde llegó el turno de los adroguénses, Reyes del Falsete. En un show, pleno de energía los falsete, demuestran que en vivo, se despojan de cualquier miedo o duda, pese a su corta edad, ganando en audacia, valor artístico y madurez en la perfomance.

Más allá de algún que otro problema técnico en alguna de sus guitarras, abren con la “aireada” melódicamente pero con vitaminas de sobra, una vez desplegada con los intrumentos, “Mi Chica”.

Luego le sigue a esta, “Tifi Rex”, “La Fiesta de la Forma y cierran esta primera parte del show con “Las Cosas como son”.

Coronados en su energía, y declarados mudamente victoriosos, a través de la euforia de los concurrentes, los falsete, se cocinan a través de canciones, que por momentos, parecieran sudestadas de euforia teenager, y por otros, elaboraciones cerebrales y artesanales del buen gusto por la canción.

Así, en la receta de su arte, se premia la pasión (demostrada a través de su cada vez más seguro baterista Tomy), la capacidad de pensar a través de melodías simples canciones personales (como lo demuestran las letras ácidas y de cierta carraspea de Nicólas), y el saber buscar el lugar para que cada canción no termine siendo una melanomanía personal (fijarse en vivo el cruce de guitarras, y la visualización de dónde meter línea de Juanchi, el restante integrante de la banda).

Así, entre falsete, energía eléctrica y voracidad apasionada, por el solo hecho de que la música es su mundo, y sin esta quizá su existencia no tendría el mero sentido, los reyes, siguen sin pausas, hasta el final a través de los sonidos de “El Gran Cohete” (¿decretado ya hit?), y buscando en la contusión continua de sonidos, un lugar para que el oyente no se ahogue y termine subiéndose a su barco musical.

La noche pasó, pero el acto quedó, y la experiencia plasmada tanto por los faunos como por los reyes, recluto a un viaje de alegría infinita a propios y extraños.

Como si los días dorados (esos que hablan de un pasado eterno), encuentren un lugar de suculento amparo, en los actos que salen profundo del corazón, que no miden ninguna vara de rigor. Invitando a cotejarse a uno mismo, y demostrando a través de la expresión (en este caso musical), auténtica, guerrera y apasionada, que la aventura de animarse a descubrirse a uno mismo con alegría, aún es posible en el siglo XXI.

Bernardo Damián Dimanmenendez